La ciática es una de las afecciones más comunes, con una tasa de incidencia muy superior al 40 %, pero sigue siendo un problema muy mal entendido. Una de las principales razones por las que la mayoría de las personas confunden esta afección es que puede durar desde unas horas hasta meses. No obstante, los expertos recomiendan que busques ayuda profesional si sospechas que sufres dolor de ciática.
El dolor de ciática se puede sentir en cualquier parte, desde la zona lumbar hasta el pie. Si bien el nervio ciático se encuentra en la región de la cadera, está conectado por varios nervios que se extienden desde la zona lumbar hasta los dedos de los pies.
El dolor de ciática puede manifestarse de diversas maneras. La mayoría de los pacientes lo comparan con frecuentes sacudidas. Otros lo describen como una sensación punzante o ardiente.
Tipos de ciática
Existen varios tipos de ciática. El tipo de ciática depende del número de piernas afectadas y de la duración de los síntomas. En función de estos dos factores, existen cuatro tipos de ciática.
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La ciática crónica se refiere a cualquier dolor del nervio ciático que dura más de ocho semanas y que generalmente no responde a ninguna terapia de autocontrol.
- Ciática alternante : es un tipo poco común de dolor del nervio ciático que se presenta alternadamente en ambas piernas. Conlleva el riesgo de que se produzcan complicaciones degenerativas en la articulación sacroilíaca.
- Ciática aguda : es un dolor del nervio ciático que se ha presentado recientemente y probablemente se presente en la etapa inicial entre 4 y 8 semanas después. Por lo general, no requiere atención médica, ya que responde a terapias de autocontrol.
- Ciática bilateral : este tipo de ciática afecta ambas piernas simultáneamente y también es poco frecuente. Suele ser consecuencia de una degeneración de las vértebras o de afecciones agudas como el síndrome de la cola de caballo.
¿Qué causa el dolor de ciática?
El dolor de ciática ocurre cuando un hueso denso presiona el nervio ciático en las vértebras (también conocido como espolón óseo). La afección también puede aparecer cuando una hernia de disco pellizca el nervio en la columna vertebral.
Las principales causas de la ciática son:
Estas afecciones pueden desarrollarse de forma gradual o espontánea.
En algunos casos raros, el dolor de ciática puede comenzar cuando el nervio se comprime por tumores o se daña por otras enfermedades y afecciones como la diabetes.
Los factores de riesgo más comunes que contribuyen al dolor de ciática incluyen:
- Edad: A medida que envejece, la columna vertebral cambia y puede ser más propensa a sufrir espolones óseos y hernias discales. Estos cambios pueden provocar dolor de ciática y deben ser revisados de inmediato por un quiropráctico.
- Obesidad: el exceso de peso corporal aumenta la tensión en la columna vertebral, lo que puede desencadenar dolor de ciática.
- Diabetes: las investigaciones demuestran que los pacientes con diabetes tienen una mayor probabilidad de sufrir dolor de ciática.
- Espasmos musculares: generalmente en las nalgas y la espalda.
- Espondilolistesis: una afección en la que una vértebra se desliza sobre otra.
- Ocupación: Si pasa la mayor parte del tiempo sentado o levantando objetos pesados, podría fácilmente sufrir dolor de ciática.
Síntomas de la ciática
Con frecuencia, la ciática alterna sus efectos de una pierna a la otra. Las zonas más afectadas por los síntomas son la zona lumbar hasta los glúteos, y luego los muslos y la parte inferior de la pierna.
Los síntomas más frecuentes incluyen:
Por otro lado, caminar, hacer ejercicios pélvicos y acostarse boca arriba con una almohada sosteniendo las rodillas pueden ayudar a aliviar el dolor.
¿Se puede prevenir la ciática?
El mejor y más efectivo remedio para el dolor de ciática es la intervención profesional. En cuanto empiece a experimentar dolor de ciática, debería consultar a un quiropráctico para que le ayude a remediar la situación y a eliminar el dolor.
Aunque la prevención no siempre es posible, los siguientes consejos pueden ayudarle a proteger su espalda de daños mayores:
Ejercicio regular
Hacer ejercicio es una excelente manera de mantenerse en forma y gozar de una salud óptima. Para el dolor de ciática, deberá concentrarse en ejercitar los músculos centrales y lumbares.
Consulte a un quiropráctico para que le ayude a identificar el régimen de ejercicios más efectivo.
Beneficios de los ejercicios en la prevención y el tratamiento de la ciática:
- Ayudan a desarrollar la fuerza muscular, lo que a su vez mejora la estabilidad de la columna vertebral.
- Ayudan a mejorar la densidad y la salud ósea, y a prevenir la degeneración.
- Los ejercicios mejoran el suministro de sangre a los tejidos, lo que facilita la curación y alivia la rigidez.
- Los ejercicios mejoran la nutrición de los discos, lo que promueve su salud.
- Los estiramientos mejoran la flexibilidad del nervio ciático, lo que reduce su rigidez.
- Postura correcta al sentarse
La mayoría de las personas Pasan el día sentados en sillas incómodas. Esto puede aumentar significativamente el riesgo de sufrir dolor de ciática.
Si siente molestias después de estar sentado mucho tiempo, busque un asiento cómodo y póngase de pie con frecuencia para ayudar a alinear la espalda.
Si siente molestias o dolor en las piernas, la cadera o la espalda, podría ser fácilmente ciática. El primer paso es buscar ayuda profesional antes de que la afección empeore.
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